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domingo, 11 de febrero de 2018

¿Acta est fabula?

Los días y las frases: Acta est fabula, qué significa, origen y comentarios.
Acta est fabula que significa
Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto 
en el Museo Chiaramonti de la Ciudad del Vaticano.

Casi siempre cuesta acabar, terminar, rematar la faena. Es --según dicen-- uno de los motivos o de las excusas que ponen los procrastinadores

Poner punto final a una obra, el éxcipit, es difícil, es delimitar la ficción, poner ese límite entre lo que es y lo que no. Tarea complicada y ardua. 

La cuestión de los límites, de las definiciones y las indefiniciones son complejas. Existen esas zonas ambiguas, esos lindes, esos entres, esas transiciones, de las que ya hemos hablado. 

Pues bien, los dramaturgos romanos advertían al público de que la obra había concluido, que hasta ese momento había durado el espectáculo, que la obra había acabado. Remataban la función con la «acta est fabula», una traducción literal sería la de «esta fue la historia o la fábula», una más libre «se acabó la función». 

Hasta cierto punto es de agradecer que te avisen cuando a acabado la ficción, hoy en día incluso podemos decir que es muy conveniente porque realidad y ficción se entremezclan de forma indistingible.

Otro, César Augusto, hijo del que ya hemos hablado aquí profusamente, Julio César; también dotado de cierta genialidad en su lecho de muerte pronunció la frase acta est fabula, plaudite. Cuenta Tiberio, presente junto con la esposa del César --Livia-- en el lecho de su muerte, que les preguntó si había interpretado bien su papel en la función y como la función ya se había acabado les pidió que aplaudieran.

La vida como teatro fue introducida por el estoico Epícteto recuperado en el Renacimiento con la idea de theatrum mundi. Y, como no, Calderón de la Barca y su obra El gran teatro del mundo. Venimos al mundo, que es una obra de teatro y nos asignan un papel, nuestro destino, lo único que cabe es interpretarlo de la mejor manera posible y con dignidad.

Pero me temo que por mucho que se anuncie el final, vamos a ver repeticiones de la historia y tener mucho la sensación de deja-vu

sábado, 11 de marzo de 2017

Íncipits y éxcipits

Los días y las frases: Íncipint, qué significa y ejemplos.

El íncipit más famoso el quijoteEn un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme... casi todos los que hablamos español aprendemos esta frase. El famoso inicio del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Cervantes. La primera novela moderna, publicada por primera vez en 1605,  en pleno Renacimiento, y en edición crítica cuasi-definitiva por Francisco Rico. Digo cuasi-definitiva, porque lo único definitivo es el viaje acompañado de Caronte

Pero no es del Quijote de lo que quiero hablar, sino de los inicios de las novelas, técnicamente lo que se denomina íncipit  del latín incĭpit (tercera persona del singular del presente de indicativo de incipĕre 'empezar').

«Llamadme Ismael», «¿Encontraría a la Maga?»   o el «No he querido saber pero he sabido» de Javier Marías.  Son algunos de mis favoritos en el ámbito literario, pero el «Odio los viajes y los exploradores» del antropólogo estructuralista Lévi-Strauss tampoco está mal.

Y como todo lo que se inicia presupone un final también están los éxcipits o terminación de la novela. El éxcipit por antonomasia es el de Wittgenstein:   «Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen.» (De lo que no se puede hablar, hay que callar).

La etimología de ambas palabras nos remite al término latín incipio, a su  vez de in-capio; capio es capturar, agarrar y el in aquí tiene el valor de la preposición en, o sea, en agarrar. Un principio no deja de ser algo que te captura que te agarra, como los buenos íncipits de las novelas y el excípits que te suelta. 

Y entre el íncipit y el éxcipit la excusa de la novela, de la literatura

viernes, 9 de septiembre de 2016

Las partes y el todo

Los días y las frases: La metonimía y la sinécdoque, las partes y el todo. Etimologia y comentarios.
Metonimia, sinécdoque, pedir la cabezaA los seres humanos nos gusta cambiar los nombres, nos cansa utilizar siempre los mismos o nos gusta enviar mensajes solo para los entendidos. Es una de las funciones de la literatura, del arte. Al cambiar los nombres de las cosas ─con fines, como hemos dicho en ocasiones, espurios─ técnicamente se le denomina metonimia.
          Etimológicamente proviene ─como casi siempre─ del griego μετωνυμία, metōnymía. Es una palabra compuesta por metá la famosa preposición que significa «después de», pero también cambio o el efecto que resulta de un cambio y onymía, nombre. Es decir, con el nombre cambiado. 
             Esta figura retórica se utiliza mucho y habitualmente. Existen muchos tipos de metonimia, pero siempre el nuevo nombre guarda algún tipo de relación con el que sustituye. Por ejemplo, sustituir el contenido por el contiente: se tomo tres copas por se bebió el contenido de tres copas; o un concepto abstracto por su ubicación territorial: Bruselas, por el gobierno de la Unión Europea. O una causa por su efecto: le hizo daño el Sol, por le hizo daño las radiaciones generadas por el Sol. 
      Pero de todas las metonímias, la que me interesa especialmente es la que se denomina sinécdoque (etimológicamente, recibir conjuntamente, a la vez), que consiste en nombrar al todo por una parte «pidió su cabeza» por pidió su muerte (y no literalmente como Herodes) o al revés, nombra una parte por el todo, «llegó la policía» por llego una patrulla de la policía. 
         La partes y el todo están relacionadas y de algún modo este tema se manifiesta en el lenguaje ya Platón habló de un concepto filosófico parecido que entrelaza, que une las partes con el todo, la symploké.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Está Dios o el diablo en los detalles?

Los días y la frases: Dios está en los detalles
Dios está en los detalles «God is in the details» era la fase favorita del arquitecto minimalista Mies van der Rohe, el que también dijo  «menos es más». Es realmente impactante que alguien que promueve el minimalismo sentencie que lo divino, que el misterio, que lo trascendente esté en los detalles, en las partes, es decir, en aquello de lo que está compuesto el todo (Dios). 

Claro que la frase no era suya, un siglo antes Gustave Flauvert dijo «Le Bon Dieu est dans le détail». No es que Flaubert fuese un moralista, más bien lo contrario. Quiso presentar la vida de la forma en que se percibe. Y, observó que en la construcción de sus personajes, que utiliza para reflejar aquello que es la vida, precisamente dónde se puede encontrar lo sagrado (la vida) es en los detalles: en el inadvertido gesto esbozado por un rostro que está detrás de un sentimiento, en el pliegue descuidado del vestido, en la mirada de soslayo lanzada desde la mesa contigua o en la palabra apenas murmurada...

También se puede escuchar la frase en el sentido opuesto, «el diablo está en los detalles», que da a entender que te puedes condenar si descuidas las que parecen pequeñas cuestiones, pero que al final pueden resultar definitivas porque acaban constituyendo el todo. Como, por ejemplo, olvidar un detalle en una planificación puede comprometer el plazo final de la ejecución, por algo siempre se insiste en una «planificación detallada».


Recordemos que "El mismo diablo citará las sagradas escrituras si viene bien a sus propósitos." como se dice el en primer acto de la III escena de El Mercader de Venecia de Shakespeare.

En ocasiones esos detalles conforman lo que se denominan los renglones torcidos de Dios.

En cualquier caso, como dirían los Jesuitas: AMDG.