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¿Cumple este blog con la ley de Zipf?

Los días y las frases: la ley de zipf aplicada a bloggs. George Kingsley Zipf fue un lingüista norteamericano de mediados del sigl...

miércoles, 15 de agosto de 2018

¿Estás de ferragosto?

Los días y las frases: ferragosto, qué significa.
ferragosto significado
Cerrado por ferragosto
Leyendo prensa descubro una palabra “ferragosto”, investigo un poco y --como no, viene de los clásicos-- proviene de la contracción de Feriae Augusti (vacaciones de Augusto). Festividad impuesta por el Emperador Augusto (c. siglo I d.C.) para celebrar el final de la cosecha, que por aquella época coincidía con mediados de agosto, era una especie de final de curso, de fin de ciclo. Una vez acabado el esfuerzo --el trabajo a lomo caliente--, se debía celebrar el periodo de descanso merecido de vacaciones.

Posteriormente, esta fiesta pagana se transformó en la virgen de agosto del 15 de agosto. Los cristianos, es sabido, aprovecharon las fiestas paganas para evitar confrontaciones con la tradición sabiendo de su gran poder.

En Italia, ferragosto es sinónimo de cerrado por vacaciones, de vacío total, de desierto laboral.

Pues eso, buenas vacaciones. Buon ferragosto.

domingo, 29 de julio de 2018

Hasta el puño del sable

Los días y las frases: hasta el puño del sable, qué significa. Imagen relacionada
En ocasiones, intencionadamente, se busca hacer mal, dañar. Se busca causar el mayor daño posible. Infligir con una acción el mayor de los castigos, llevarla hasta el fin, hasta sus últimas consecuencia. Metafóricamente se clava el sable hasta la empuñadura, tratando de llegar a las vísceras, buscando un corte, no superficial, sino que afecte a órganos vitales. En definitiva, que la operación se realiza hasta el puño del sable.

¿Auctoritas o potestas? Imperium

Los días y las frases: autoritas, potestas, imperium, significado.
Auctoritas  potestas ImperiumEl poder ¿se tiene o se ejerce? ¿lo tomas o te lo dan?  Muchos lo detentan. En cualquier caso el dilema viene de atrás...

Ya los Romanos distinguían tres tipos de poder, quien poseía los tres era el Emperador, el poder absoluto, un dios en la Tierra. Y no era para menos. 

La potestad (potestas) es el dominio o poder jurídico, era la capacidad que tenían los magistrados romanos para actuar sobre los asuntos de los romanos, pero en el ámbito civil. 

Atención al apunte etimológico, viene de la raíz indoeuropea pot (poderposibilidad, capacidad para).  Los déspotas, los despotikós δεσπότης , son aquellos  que abusan de su poder o autoridad. Los despotikós eran los dueños o señores de la casa (dems, domus; casa y potis, posis, señor, dueño, marido). Se debe hilar muy fino, como veis.  

Pero Roma, estaba muy militarizada. Funcionó, de hecho, mientras estuvo en la fase de conquista, la guerra era el motor del Imperio. De manera que los magistrados no tenían potestad sobre el ejercito. Ya entonces existía una  --rudimentaria, pero efectiva-- separación del poderes (fundamental para que las cosas no solo sean más justas sino para que funcionen, porque los romanos eran sobre todo funcionales, prácticos). El poder militar era el imperium. La famosas legiones eran comandas por los cónsules, que fueron cargos electos, pero efectivamente eran mandadas por los profesionales del ejercito, los legatus Y de ahí lo del Imperio Romano. 

Y el tercer tipo de poder, el más sutil es el de la auctoritas. Frente al poder legal de los magistrados, la potestas, o el poder militar estaba la autoridad de las «autoridades», de los expertos, de los ilustres, de los que eran respetados por su dignidad, sus conocimientos y su experiencia. Etimológicamente, la autoridad está emparentando con el aumentar, con el crecer.

Cada uno basa su legitimidad en un aspecto: ley y fuerza frente al prestigio y conocimiento. Vencer e imponer o convencer. Generalmente, suele vencer el Imperium... 


sábado, 30 de junio de 2018

¿La felicidad es cosa de plebeyos?

Los días y las frases: eLa felicidad es cosa de plebeyos, significado y autor.
La felicidad es cosa de plebeyos
Momentos de felicidad de Goethe
descansando en la Campagna
Hay muchas conceptos que están sobrevalorados. Me temo que la felicidad es uno de ellos. A mi siempre me lo ha parecido. Todo lo que es obligatorio --como el ser feliz--, es limitante, te acaba condicionando y, por tanto, y contradictoriamente, te impide ser feliz...

La culpa está en tener como ideal de vida ser feliz, incluso hay una constitución --la de los EE.UU.--que recoge el derecho a buscar la felicidad.

Aquí es donde ya aparece la contradicción, solo la buscan quienes no la tienen, los infelices son los que hacen de su búsqueda su proyecto vital y de esta manera aún son más desdichados.

Por eso tenia razón el genial Goethe cuando dijo que «la felicidad es cosa de plebeyos». Solo echamos en falta aquello de lo que carecemos, como la salud o la felicidad, que se añora cuando no se tiene. Por eso es de plebeyos, los nobles no tiene la preocupación por la felicidad porque se les da por descontado. 

Felicidad byroniana
El cojo Lord Byron
En su día, Borges me engaño cuando dijo «he cometido el mayor de los pecados: no ser feliz», me conmovió la sinceridad de su declaración. Después leí La conquista de la Felicidad del lógico Bertrand Russell y entendí bien que la única actitud digna y elegante que cabe para el noble cultivado es la infelicidad byroniana, que Russell criticaba. La frase de Borges es por supuesto irónica.

La felicidad es una ficción, un mito --como dice Gustavo Bueno--, una religión, un ideal de vida improductivo y falso. No hay que perder el tiempo, es absolutamente una cosa de plebeyos...

Aunque las autoridades no dejan de insistir e incluso ahora han proclamado el 20 de marzo como el día internacional de la felicidad. Happiness day le dicen y está incluso avalado por la UN. 



domingo, 27 de mayo de 2018

Nobleza, ¿obliga?

Los días y las frases: Nobleza obliga, significado y origen de la frase. Imagen relacionada
La Noblesse oblige y el tema está en el que obliga, en que si eres noble estás obligado a actuar como de ti se espera. Como de ti esperan los otros.

Una obligación es una atadura, algo que al atarte restringe tu libertad. Etimológicamente del latín, la obligación es eso, ob - ligare. El prefijo ob- añade a la raíz ligare (ligar) que es por causa de ésta la acción que expresa la palabra, es decir, obligar es actuar por causa de una ligazón, de algo a lo que estás ligado, atado y que te impide la plena libertad. El límite de tu libertad está fijado por la longitud de la cuerda con la que estás atado. Existe una gradación en las obligaciones y no todas obligan en igual medida. 

La obligación es anterior al deber, pero se consolida en éste. Un deber es una obligación sancionada por una norma, por una ley (divina o humana). En el caso del deber la cuerda que te ata está protegida y vigilada por las instituciones de seguridad del Estado. De esta manera, la obligación está más en el ámbito de la ética y el deber en el ámbito jurídico. 

La frase de marras Noblesse oblige se atribuye a Pierre Marc Gaston de Levis, de origen nobiliario que vivió durante la convulsa revolución francesa, durante la esa época fue y volvió de Inglaterra en diversas ocasiones y luchó contra la República (su nobleza le obligaba).

Aunque como tal se conoce la frase fue acuñada por él, en esa síntesis precisa Noblesse oblige y ese es su mérito; el concepto, la idea fue pensada por el filósofo Boecio también de familia noble y que vivió también en la época convulsa de la caída del imperio romano.

Y fue pesada en la cárcel, en su libro De consolatione philosophiae: «Y si alguna cosa buena tiene la nobleza en sí, pienso yo esto solo: poner en necesidad a los de noble linaje que se esfuercen a seguir la virtud de sus antepasados».

Nada nuevo bajo el Sol.