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Momentos de felicidad de Goethe descansando en la Campagna |
La culpa está en tener como ideal de vida ser feliz, incluso hay una constitución --la de los EE.UU.--que recoge el derecho a buscar la felicidad.
Aquí es donde ya aparece la contradicción, solo la buscan quienes no la tienen, los infelices son los que hacen de su búsqueda su proyecto vital y de esta manera aún son más desdichados.
Por eso tenia razón el genial Goethe cuando dijo que «la felicidad es cosa de plebeyos». Solo echamos en falta aquello de lo que carecemos, como la salud o la felicidad, que se añora cuando no se tiene. Por eso es de plebeyos, los nobles no tiene la preocupación por la felicidad porque se les da por descontado.
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El cojo Lord Byron |
La felicidad es una ficción, un mito --como dice Gustavo Bueno--, una religión, un ideal de vida improductivo y falso. No hay que perder el tiempo, es absolutamente una cosa de plebeyos...
Aunque las autoridades no dejan de insistir e incluso ahora han proclamado el 20 de marzo como el día internacional de la felicidad. Happiness day le dicen y está incluso avalado por la UN.
En la línea:
ResponderEliminarhttps://www.lavanguardia.com/lacontra/20180802/451187640763/la-felicidad-se-ha-convertido-en-un-instrumento-de-tortura.html
Schopenhauer también:
ResponderEliminarhttps://elpais.com/cultura/2018/08/01/babelia/1533124916_027685.html?por=mosaico
¿De verdad crees que Borges estaba siendo irónico con lo de «He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz»? Para mí, es una oración muy contundente para comenzar un soneto aún más grave y sentencioso según avanza —además de estilísticamente increíble con la originalidad de los catorce encabalgamientos y estructuración libre de las estrofas—. Se redactó y publicó apenas unos días después de la muerte de su queridísima madre, y, para mí, transmite muy bien el desasosiego de no haberla satisfecha por su angustia existencial, toda la frustración tras el triste fracaso de un vida. De manera que sí, tal vez describa la felicidad como una imposición, pero no creo que lo haga a partir la ironía o el amaneramiento propio del poeta, sino desde la más cruenta realidad psicológica. Yo puedo afirmar que, desde la profunda confusión y desorden existencial propios de alguien que escribe una digresión tan fútil en una entrada así, he llorado con dicho poema en numerosas y variopintas ocasiones (por ejemplo, en un viaje escolar a Roma después de que la policía me detuviese por estar presuntamente desaparecido en Francia). Supongo que diría Pessoa: «El poeta es un fingidor.
ResponderEliminarFinge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido».
Gracias por tus comentarios. Por supuesto, es una apreciación personal y en el contexto de la tesis de esta entrada: quien la busca es porque la no tiene (la felicidad). Aquí aporto el poema completo:
EliminarHe cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.