Entrada destacada:

¿Cumple este blog con la ley de Zipf?

Los días y las frases: la ley de zipf aplicada a bloggs. George Kingsley Zipf fue un lingüista norteamericano de mediados del sigl...

viernes, 5 de julio de 2019

¿Es la vida demasiado corta para aprender alemán?

Los días y las frases: La vida es demasiado corta para aprender alemán. Churchill Wilde.
La vida es demasiado corta para aprender alemán churchill o wilde
Churchill versus Wilde
La frase se la disputan Oscar Wilde y Wiston Churchill lo que lleva a pensar que es totalmente apócrifa. De todos modos, la meta-frase definitiva --y apócrifa-- de Churchill es la de que "Casi todo lo que atribuyen a Oscar Wilde es mío". En cualquier caso, entre ellos dos dejaron frases que son perlas sobre la mayoría de temas interesantes. Pero, tanto da,  lo de menos es la autoría de la frase. Incluso su literalidad, su sentido directo. Aprender o no alemán resulta intrascendente, en cierto sentido. 

Y aunque podríamos reflexionar mucho acerca de las lenguas, que representan una tradición, una cultura y que sin embargo, Chomsky demostró que tenían una estructura profunda común idéntica que permite que cualquier ser humano sea capaz de aprender cualquier lengua y que de hecho --con todos los matices que se quieran introducir en el sentido anteriormente mencionado que representan una cultura-- todas las lenguas son traducibles; no quiero ir por ahí. 

Quiero dirigir el sentido de mi reflexión hacia otra dirección: el sentido del tiempo. ¿En qué debemos ocupar nuestro tiempo?  Del conocimiento que sobre él tenemos como una cantidad limitada --escasa-- y que, sin embargo, habitualmente lo despilfarramos, lo perdemos --literalmente--, como si dispusiésemos de una cantidad ilimitada de él que permite este derroche despreocupado. Pero finalmente,  nos aburrimos, irremediablemente. 



lunes, 10 de junio de 2019

¿Hay gente pa to?

Los días y las frases: Hay gente pa to. Origen de la frase.
Resultado de imagen de el gallo ortega y gasset
Encuentro entre Ortega y Gasset y el Gallo
De a confluencia de ámbitos totalmente diferentes surgen --como chispazos-- grandes ideas. Así, también, --dicen-- la  exogamía mejora las especies, la mezcla es buena, etc. El tabú del incenso, misterio antropológico hasta que el antropólogo estructuralista Claude Levi-Strauss lo desveló.

Podemos convenir que la tauromaquia y la filosofía son ámbitos dispares y con pocos puntos en común --por no decir ninguno, ¿tal vez la estética?--. Cuentan que José Ortega y Gasset era aficionado y un día a principios del siglo XX quiso conocer a Rafael Gómez «El Gallo». Se lo presentaron al torero como filósofo y él pidió que le explicaran que era eso de ser filósofo --pregunta difíciles donde las haya-- se ignora lo que contestó Ortega y Gasset, pero si que consta que El Gallo dijo «tiene que haber gente "pa tó"». Incluso "pa na" se podría añadir.

Y en eso, en que hay gente para todo y en que además hay mucha gente, se basa lo que ahora se conoce como "big data"; ese gran peligro de la actualidad que pretende achicar cada vez más los espacios privados de cada uno, es el triunfo del protestantismo que pretende que todo sea público y notorio.  



domingo, 31 de marzo de 2019

¿Te aburres? Yo, también.

Aburrimiento heidegger benjamin
Últimamente me aburro, supongo que como todos. En la sociedad de la híper-conexión, la saturación de estímulos acaba provocando aburrimiento. La necesidad constante de novedades provoca, en su ausencia, el temido aburrimiento. En la sociedad moderna no se tolera el aburrimiento, parece ser que está proscrito. Pero la ausencia de interés ante todo lo que últimamente se me ofrece, me provoca tedio, pesadez, sopor que trato de combatir como puedo.

Y como me aburro trato de averiguar algo sobre la cuestión. Por ejemplo, su etimología. Está claro que aburrir proviene del latín ab-horrere; es decir, tener aversión a algo. Horrere, del que deriva horror, significa erizarse; cuando tienes miedo se te pone le vello de punta. Antiguamente aborrecer y aburrir eran sinónimos y significaban algo así como fastidio. Solo admitió la reflexividad --aburrirse-- y con el significado de sensación molesta que provoca el no hacer nada o hacer algo que te disgusta, relativamente más tarde, Corominas lo sitúa en el siglo XVI. 

Pero hemos de tratar de dar una visión positiva de esta sensación ¿Cuantas cosas hacemos por aburrimiento? ¿Cuantas grandes proyectos han surgido fruto de intentos de combatir el tedio? Incluso modernamente, se dice que el aburrimiento es productivo y fomenta la creatividad; que es necesario cierta dosis de aburrimiento para, superándola, conseguir algún descubrimiento.

Heidegger Benjamin aburrimiento
Heidegger y Benjamin
Pero no sólo yo --evidentemente-- me he preocupado por el aburrimiento. Filósofos de la talla de Martin Heidegger o Walter Benjamin pensaron sobre el tema. En argot, tematizaron el aburrimiento. Ambos, coetáneos,  eran alemanes y en alemán al aburrimiento se le dice Langeweile, literalmente «tiempo largo»; descripción precisa de la sensación que se tiene cuando uno se aburre, de que no pasa el tiempo, que se alarga.

No se trata de explicar cómo Hiedegger concibe los estados emocionales como el aburrimiento que dan lugar a una actitud metafísica o comentar la enigmática frase de Benjamin «El aburrimiento es ese ave que incuba el huevo de nuestra experiencia».

Sino más bien de combatirlo, es decir, de articular una praxis que permita esquivar el tedio actual...
Recuerdo, ahora, un libro que tenía de niño que se titulaba "NO HAY TIEMPO PARA ABURRIRSE" de Eve Harlow y cuyo subtítulo era "Cosas emocionantes que uno puede hacer". En él había un amplio repertorio de actividades, fundamentalmente de manualidades, con muchas ilustraciones de niños sonrientes de los años 70.  Pero claro, eso era en la época dorada de la infancia en donde todo es posible, incluso divertirse...

domingo, 24 de febrero de 2019

¿Hacer la cobra o el efecto cobra ?

Los días y las frases: efecto cobra, significado y origen. Resultado de imagen de cobra dibujo naturalista

La expresión “efecto cobra”, divulgada por el economista alemán Horst Siebert, designa aquellas decisiones que producen resultados contrarios a los previstos. La fórmula tiene su origen en una anécdota ambientada en la India. Durante la dominación británica, un gobernador decidió ofrecer una recompensa por cada cobra cazada, para desinfestar la región. Así, a cambio de cada ejemplar capturado, pagaba a los ciudadanos una cantidad de dinero. Sin embargo, la medida (que, en pocos años, transformó a los cazadores en criadores de serpientes ávidos de ganancias), en lugar de eliminar las serpientes, contribuyó a multiplicarlas.

El efecto cobra podría expresarse como efectos los perversos efectos de la mala planificación. Y escoger bien los indicadores sobre los cuales realizar el seguimiento es la mitad del éxito planificador. Cuentan que en los planes quinquenales de la antigua Unión Soviética  uno de sus objetivos era el aumento de la producción de acero. El indicador de seguimiento era el número de toneladas producidas. Los gerentes avispados de los altos hornos se dedicaron a producir grandes lingotes de hormigón con lo que rápidamente cubrían sus objetivos, aunque esos bloques no eran útiles prácticamente para nada. Los planificadores se dieron cuento y como les interesaba el acero laminado, cambiaron de indicador, de toneladas pasaron a metros lineales de barra laminada. Los gerentes que iban un paso por delante, se dedicaron a alargar las barras consiguiendo unos diámetros tan delgados que tampoco tenían mucha utilidad. Son ejemplos, del efecto cobra que no debe confundirse con que te "hagan la cobra".

Es muy difícil prever el futuro sobre todo cuando interviene el ser humano. El ideal economista que sostiene que las decisiones y las elecciones se basan en la racionalidad está muy alejado de la realidad. No digo que sean irracionales sino que intervienen muchos otros factores...Freud intuyó un poco ese trasfondo humano. 

viernes, 18 de enero de 2019

¿Estas preparado para lo otro...?

Los días y las frases: ad utrumque paratus, latinismo significado y origen.
ad utrumque paratus, significadoHace poco hablamos del Capitán Nemo que comandaba el submarino Nautilus. Y también hemos hablado en varias ocasiones de Virgilio, que fue autor de la Eneida --trabajo que realizó por encargo del Emperador Augusto para conectar los mitos homéricos con la fundación de Roma

Pues bien, siempre existen conexiones extrañas --casualidades-- pero que dan que pensar; conexiones que --gracias al  symploke platónico--  permite la episteme, es decir, nos permite avanzar en el conocimiento.

Así, según cuenta Virgilio en la Eneida, en el Caballo de Troya  se inscribió en su interior como lema ad utrumque paratus «preparado para ambos» o «preparado para lo otro».  Es decir, proponía que se debía estar preparado por si las cosas no salían bien, por si no salían como las habías planificado, debes contar con un plan B. Pero gracias al engaño de Sinón --no en vano era primo de Ulises y le venía de familia, pues-- consiguió engañar a los Troyanos y el plan salió bien. Lo otro era una muerte segura. A esto yo diría más, debes estar preparado para afrontar ambas caras: la victoria y también para la otra, para su revés complementario, para la derrota. Igual en la vida, en la vida cotidiana, ordinaria. Debes estar preparado para ambos, esto y lo otro, sin más.

El Caballo de Troya fue una especie de submarino. Los submarinos se caracterizan por actuar ocultos, sumergidos, por tratar de engañar al enemigo, por camuflarse en el argot militar. Así el Capitán Nemo actuaba doblemente oculto, bajo el anonimato y bajos las profundas aguas. 

Pues bien, resulta que el otro día me enteré que el lema de la armada submarina española es también ad utrumque paratus, con lo que cerramos el círculo de esta asociación de ideas digna de Hume