Entrada destacada:

¿Cumple este blog con la ley de Zipf?

Los días y las frases: la ley de zipf aplicada a bloggs. George Kingsley Zipf fue un lingüista norteamericano de mediados del sigl...

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Cantas la palinodia?

Los días y las frases: Cantar la palinodia: significado y origen.
Cantar la palinodia
La bella Helena
Todos nos equivocamos: errar es humano, forma parte de nuestra esencia, solo los dioses son infalibles.

La ciencia --el conocimiento-- se construye a través del ensayo y el error. La equivocación forma parte del proceso de aprendizaje, o mejor dicho, las conclusiones que extraes de las equivocaciones aumentan tu conocimiento: de los errores se (debe) aprender. 

Por eso, es diabólico perseverar en los errores como decía Séneca; porque bloquea el aprendizaje, fosiliza los conocimientos. Por tanto, en primer lugar cabe reconocer ese error y eso, se hace cantando la palinodia.

Debemos volver a la mitología griega para entender su significado. Concretamente a la guerra de Troya. Guerra que tuvo su origen en el rapto de la bella Helena por París

Estesícoro, uno de los nueve poetas líricos clásicos, nacido en Sicilia en el 630 a. C. y citado nada menos que por el mismísimo Platón  y por Cicerón, escribió un poema en el que acusaba a la Bella Helena de traición a Troya. Los dioses le castigaron con la ceguera: Helena no huyó, la raptaron. Arrepentido, Estesícoro, reescribió los versos sustituyendo las injurias por alabanzas a Helena. Ésta, agradecida le devolvió la vista.

Desde entonces las composiciones poéticas en las que se hace una retractación pública sobre algo que se ha dicho y especialmente, si se considera equivocado se denominan palinodias. Y es que etimologícamente, palinodia (παλινῳδία) proviene del griego volver a cantar; de palin (de nuevo, otra vez) y  oida (oda, canto). 

Pero profundicemos un poco más en el mito: el castigo por el error Estesícoro fue su cegera, es decir, la imposibilidad de ver, de conocer. Pero en cuanto reconoció su error, recuperó la vista, la capacidad para ver, para conocer.  Moraleja, para pasar de la ceguera (el desconocimiento) a la visión (el conocimiento) se debe admitir el error: cantar la palinodia. 




domingo, 12 de noviembre de 2017

Resistencia masadina

Los días y las frases: Resistencia masadina: historia y significado.
Asalto a masada
Asalto a Masada. Gravado del siglo XIX. 

No siempre resistir significa vencer, pero muchas veces, sí.

Sucedió en Masada: los judíos resistieron y prefirieron antes de ser derrotados, el suicidio.

La historia contada por Flavio Josefo sobre las Guerras de los Judios  nos explica  que el general  Vespasiano allá por el año 69 estaba enfrascado en poner orden a las revueltas de los judíos que se venían produciendo desde hacía años (verbigracia la revuelta de Jesucristo según algunos historiadores contra el Imperio Romano no fue más que una revuelta contra Roma). Un día harto, con Jerusalén ya conquistada,  se decidió a sitiar la ciudad de Masada. Cuentan que los motivos más que militares fueron económicos: Masada ponía en peligro el lucrativo negocio del bálsamo. 

Los judios-sicarios habían convertido la ciudad en un fortín casi inexpugnable, pero tras siete meses de asedio y casi perdiendo la paciencia el General Romano ordenó un ataque frontal con una torre móvil de madera que abrió una brecha en la muralla.

Pudieron contener el ataque pero ya se sabían derrotados. Y el líder de los sicarios judíos fue capaz de convencer a toda la ciudad a que antes de sufrir oprobio de la derrota era mejor la inmolación. 

Fue un caso de disonancia cognitiva claramente. La disonancia cognitiva según los psicólogos se produce cuando en momentos de tensión en los que lo que pensamos no encaja con los hechos, los ignoramos o transformamos según nuestro pensamiento. Pues eso. 

Aquí en la Península Ibérica, no hemos sido menos y tenemos Numancia


domingo, 22 de octubre de 2017

Las victorias pírricas, ¿merecen la pena?

Los días y las frases: victoria pírrica, qué significa y su origen. Victoria pírrica
Hay victorias que no merecen la pena, las pírricas. De la victoria, de su épica ya hemos hablado...pero normalmente existe un revés, otra visión, ahora toca hablar de la parte dramática.

Pirro fue el basileos de Epiro allá por el siglo IV a.C. Fue continuador de los grandes maestros griegos en estrategia militar y llegó a estar a la altura de Magno Alejandro, del que seguramente aprendió.

Grecia ha sido la cuna de occidente, padres de la democracia pero también de las grandes guerras. Después, los romanos les tomaron el relevo, pero en su Imperio la democracia ya no era operativa y tuvieron que instaurar sistemas políticos más eficientes para administrarlo.

Pirro guerra de  Tarento
Mapa histórico de la Guerra de Tarento
Pues bien, Pirro se enfrentó al incipiente poder de Roma y consiguió mantenerlo a raya --momentáneamente--. El contexto histórico hay que situarlo en la pelea por la defensa de las colonias griegas del sur de la península itálica y Sicilia --la Magna Grecia-- frente a la expansión de Roma. En filosofía de la historia, el motor es la lucha por el poder. Pirro, con la excusa de defender una colonia, Tarento, hizo un raid que llegó hasta Roma. Pero el desgaste que tuvo en estas campañas fue tan grande, el sacrificio de soldados tan cuantioso que le llevó a decir después de una de las batallas (Asculum) donde perdió más de 3.500 hombres «otra victoria como ésta y estará todo perdido» según nos cuenta Plutarco.


Todo este grandísimo esfuerzo y sacrificio humano sirvió de poco, la expansión de Roma era imparable y años después las colonias griegas se perdieron. Todo había sido en balde, la victoria no había servido de nada, es más, su precio había sido excesivamente costoso. La contra-frase sería «una retirada a tiempo es una victoria»...









Insisto --en un sentido algo diferente-- hay guerras que no merecen la pena pese a las victorias: el honor y la gloria no da de comer, no sirven de nada, es inesencial. Siempre habrá quién hable de dignidad... pero a largo plazo, estaremos muertos y nadie nos recordará, tal vez algún historiador le pondrá nombre a nuestra efemérides y ¿de qué nos habrá servido...? 

viernes, 29 de septiembre de 2017

¿Te atreves a cruzar la linea roja?





Cruzar las líneas rojas que significa
La línea roja
Lo que ahora se conoce como «lineas rojas» han existido desde siempre, es decir, aquellos límites, aquellas fronteras que conviene no atravesar, que conviene no atravesar por las consecuencias peligrosas que pueden ocasionar. 

Por ejemplo, el río Rubicón --del que ya hemos hablado-- hoy sería una linea roja. 

Pero la expresión «linea roja» tampoco es muy reciente. Se remonta a principios del siglo XX, concretamente a 1928 en lo que se conoció como el Tratado de la Linea Roja. En este tratado las potencias del momento (EE.UU., el Reino Unido y ...) se repartieron el territorio donde estaban los mayores yacimientos de petroleo, la nueva energía que estaba empezando a revolucionar la industria, ─y que nos ha traído la situación medioambiental actual─. Cuentan que en un momento dado de la discusión, Gulbenkian --apodado míster 5 %, por la comisión que cobraba-- dibujo sobre un mapa las fronteras del imperio otomano antes de la primera guerra mundial de memora con un lápiz rojo, estableciendo el territorio que quedaba en exclusiva para la explotación petrolífera de las grandes compañías petroleras. Realizar prospecciones dentro de ese territorio suponía cruzar la linea roja y enfrentarse al poder de esas grandes compañías. Fue afortunado, porque el rojo se asocia al peligro, atravesar esa linea roja conlleva pues peligro. 

Repartirse el mundo trazando lineas en un mapa es algo también antiguo, quizás los primeros fuimos los Íberos con el tratado de Tordesillas mediante el cual los Reyes Católicos se repartieron el Mundo con los portugueses. 

Mucho después,  Metternich, en el Congreso de Viena (1814)  delineo el nuevo mapa de Europa, después de haberse cargado a Napoleón y sus ideas liberales en contra del Antiguo Régimen. 

Pero todo límite está establecido por alguien, no deja de ser un ente artificial. Y no deja tampoco de ser una invitación a cruzarlo, tan solo los límites pueden ser atrevesados, si no hay límite no se puede cruzar.
Curiosamente la etimología de límite está en el latín limes (el borde , la frontera)  y todos sabemos desde entonces que cruzar los limes del civilizado imperio romano significaba enfrentarse a los bárbaros. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

¿O César o nada? La elección.

Los días y las frases: La elección: o César o nada. Qué significa y su origen O César o nada
Que la historia se repite ya lo hemos dicho, repetidamente --valga la redundancia--. La filosofía de la historia no deja de tratar sobre eso...

La otra cuestión es el del entrelazamiento, esa trama que va cubriendo el acontecer histórico y también del conocimiento, la symploké de Platón.

O César o nada,  AUT CÆSAR AUT NIHIL, era el lema de Césare Borgia -- con su nombre italianizado porque esa valenciano--; lema gravado en su espada; señal inequívoca de sus intenciones y más siendo Papa.

Fue uno de los modelos que inspiraron inicialmente a Maquiavelo para su Príncipe --el capaz de conquistar con su audacia cualquier territorio enemigo-- aunque acabó defraudándole. La antropología maquiaveliana sostiene que el hombre es incapaz de cambiar y por eso, siempre acaba fracasando... por no saber adaptarse a los nuevos tiempos.

Pero el lema no era suyo, sino de otro de los grandes de la historia, Julio César; quien, cuando cruzó el río Rubicón desafiando la República Romana, no obligó a sus legiones a acompañarle y dándoles a elegir...su respuesta fue unánime "o césar o nada"; es decir, o la máxima gloria, la victoria o el rotundo fracaso. No conformarse con medianías, aspirar a lo máximo, sin importar el perderlo todo y quedarte en nada, algo parecido al quemar las naves de otro de los grandes. Atreverse a superar el reto sin temor a las consecuencias en busca del objetivo máximo, no temer conseguirlo, no verse capaz, conformarse con un calculo: es lo que ahora algunos coach llaman superar las creencias limitantes.