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viernes, 3 de enero de 2020

¿Ir ultra vires?

Los días y las frases: ultra vires, significado.
Resultado de imagen de limitedExcederse, ir más allá de tu fuerza, de tu poder, de tus competencias es muy habitual. En múltiples ocasiones, la gente se "viene arriba". Pero hay que ir con mucho cuidado. Cada uno tiene su ámbito de actuación, limitado. El poder no es ilimitado...ese es el principio fundamental. No se puede todo: ni en lo físico, ni en lo moral, ni en lo legal o político. Pero es una cosa que con frecuencia se olvida.

El ser humano se caracteriza por sus límites. Una de las  máximas preocupaciones de los filósofos, precisamente ha sido buscarlos, con diferentes resultados.

Otro colectivo, el de los juristas en su practicidad de tener que aplicar conceptos abstractos a casos reales disponen de un amplio catálogo de principios legales, de brocardos, muchos provienen del derecho romano. 

Cuando alguna entidad (jurídica o política) actúa más allá (ultra) de sus competencias o atribuciones, de su fuerza (vis, vires) lo está haciendo ultra vires. Y en pleno derecho, todo lo que se realiza ultra vires es nulo.

No sé si hace falta explicarlo aquí...pero por si acaso. El Estado liberal se basa en eso; en la limitación de los poderes para evitar sus excesos y aplica diferentes mecanismos para ello como la separación de poderes, la limitación de mandatos, la creación de organismos supervisores, de contrapesas Y todo ello proviene de las revoluciones liberales allá por el siglo XVIII, la independencia Americana primero y después la más radical francesa...

domingo, 11 de febrero de 2018

¿Acta est fabula?

Los días y las frases: Acta est fabula, qué significa, origen y comentarios.
Acta est fabula que significa
Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto 
en el Museo Chiaramonti de la Ciudad del Vaticano.

Casi siempre cuesta acabar, terminar, rematar la faena. Es --según dicen-- uno de los motivos o de las excusas que ponen los procrastinadores

Poner punto final a una obra, el éxcipit, es difícil, es delimitar la ficción, poner ese límite entre lo que es y lo que no. Tarea complicada y ardua. 

La cuestión de los límites, de las definiciones y las indefiniciones son complejas. Existen esas zonas ambiguas, esos lindes, esos entres, esas transiciones, de las que ya hemos hablado. 

Pues bien, los dramaturgos romanos advertían al público de que la obra había concluido, que hasta ese momento había durado el espectáculo, que la obra había acabado. Remataban la función con la «acta est fabula», una traducción literal sería la de «esta fue la historia o la fábula», una más libre «se acabó la función». 

Hasta cierto punto es de agradecer que te avisen cuando a acabado la ficción, hoy en día incluso podemos decir que es muy conveniente porque realidad y ficción se entremezclan de forma indistingible.

Otro, César Augusto, hijo del que ya hemos hablado aquí profusamente, Julio César; también dotado de cierta genialidad en su lecho de muerte pronunció la frase acta est fabula, plaudite. Cuenta Tiberio, presente junto con la esposa del César --Livia-- en el lecho de su muerte, que les preguntó si había interpretado bien su papel en la función y como la función ya se había acabado les pidió que aplaudieran.

La vida como teatro fue introducida por el estoico Epícteto recuperado en el Renacimiento con la idea de theatrum mundi. Y, como no, Calderón de la Barca y su obra El gran teatro del mundo. Venimos al mundo, que es una obra de teatro y nos asignan un papel, nuestro destino, lo único que cabe es interpretarlo de la mejor manera posible y con dignidad.

Pero me temo que por mucho que se anuncie el final, vamos a ver repeticiones de la historia y tener mucho la sensación de deja-vu

viernes, 29 de septiembre de 2017

¿Te atreves a cruzar la linea roja?





Cruzar las líneas rojas que significa
La línea roja
Lo que ahora se conoce como «lineas rojas» han existido desde siempre, es decir, aquellos límites, aquellas fronteras que conviene no atravesar, que conviene no atravesar por las consecuencias peligrosas que pueden ocasionar. 

Por ejemplo, el río Rubicón --del que ya hemos hablado-- hoy sería una linea roja. 

Pero la expresión «linea roja» tampoco es muy reciente. Se remonta a principios del siglo XX, concretamente a 1928 en lo que se conoció como el Tratado de la Linea Roja. En este tratado las potencias del momento (EE.UU., el Reino Unido y ...) se repartieron el territorio donde estaban los mayores yacimientos de petroleo, la nueva energía que estaba empezando a revolucionar la industria, ─y que nos ha traído la situación medioambiental actual─. Cuentan que en un momento dado de la discusión, Gulbenkian --apodado míster 5 %, por la comisión que cobraba-- dibujo sobre un mapa las fronteras del imperio otomano antes de la primera guerra mundial de memora con un lápiz rojo, estableciendo el territorio que quedaba en exclusiva para la explotación petrolífera de las grandes compañías petroleras. Realizar prospecciones dentro de ese territorio suponía cruzar la linea roja y enfrentarse al poder de esas grandes compañías. Fue afortunado, porque el rojo se asocia al peligro, atravesar esa linea roja conlleva pues peligro. 

Repartirse el mundo trazando lineas en un mapa es algo también antiguo, quizás los primeros fuimos los Íberos con el tratado de Tordesillas mediante el cual los Reyes Católicos se repartieron el Mundo con los portugueses. 

Mucho después,  Metternich, en el Congreso de Viena (1814)  delineo el nuevo mapa de Europa, después de haberse cargado a Napoleón y sus ideas liberales en contra del Antiguo Régimen. 

Pero todo límite está establecido por alguien, no deja de ser un ente artificial. Y no deja tampoco de ser una invitación a cruzarlo, tan solo los límites pueden ser atrevesados, si no hay límite no se puede cruzar.
Curiosamente la etimología de límite está en el latín limes (el borde , la frontera)  y todos sabemos desde entonces que cruzar los limes del civilizado imperio romano significaba enfrentarse a los bárbaros. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Las verdades del barquero

verdades del barquero signifcado
Caronte, barquero del inframundo
Los días y las frases: las verdades del barquero, significado y origen.
Caronte, y nos remontamos una vez más a la época clásica de Grecia -diría que irremediablemente-, era el encargado de conducir a las almas de los mortales (hermosa expresión con la que los griegos denominaban a los hombres, porque solo los hombres somos mortales, ni los dioses ni los animales lo son, unos por eternos y otros por ignorantes) hasta el Reino de Hades cruzando el rio Aqueronte (El Río del Dolor), el límite. El Reino de Hades era el inframundo, el mundo de los muertos, y Caronte, su barquero.

Se cuenta que mientras conducía las almas en su barca, tras cobrarles una moneda, les recordaba que allá a donde iban no había retorno. 

Tan solo dos pudieron escapar del Reino del Hades, uno de ellos  fue Orfeo y el otro Sísifo del que ya sabemos que fue castigado eternamente. 

La frase ─las verdades del barquero─ significa decirle a alguien la verdad sin contemplaciones, casi con crueldad, sin ningún tipo de tacto y, normalmente, decirle verdades que son dolorosas para el que las escucha. La verdad es el revés de la mentira y, en ocasiones, duele. Y, por eso, en muchas ocasiones no queremos conocerla y, por eso también, preferimos la ignorancia o nos dejamos engañar

De manera que siempre está Caronte para recordarnos esa verdad por más que nos duela: que no hay retorno del Mundo de los Muertos posible una vez cruzas el Aqueronte: que somos mortales y que encima lo sabemos. Y como siglos después Dante Alighieri en su Divina Comedia (siglo XIV) nos advirtió, hemos de abandonar toda esperanza al entrar al infierno...
«Lasciate ogni speranza»