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¿Cumple este blog con la ley de Zipf?

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sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Haces un Don Tancredo?

Los días y las frases: Don Tancerdo: origen y significado de la expresión.
Resulta difícil escapar de los tópicos, toros y flamenco en nuestro caso, sus expresiones se traspasan al lenguaje común y aun sin saber su procedencia las utilizamos. Algo tiene que decir la antropología cultural sobre esto.
don tancredo picasso
La Tauromaquia. Suerte llamada de Don Tancredo.
Picasso (1959)


     Hacer un don tancredo es una figura taurina (una suerte o lance utilizando su argot) que consiste en quedarse totalmente inmóvil en el medio del ruedo y ver pasar el toro en la creencia de que si no te mueves, el toro no te va a pasar nada.
     Esta es una practica muy común a la hora de enfrentarse a los problemas inhibirse, darse mus, no hacer nada, procrastinar. Es el resistir y aquí esta probado que el que resiste suele vencer.
     El inventor de esta suerte fue el banderillero valenciano Tancredo López, el «rey del valor» que popularizó esta lance sobre los años 50 del siglo veinte. Tanto que hasta Picasso le dedicó una obra y también Baroja.
     No deja de resultar paradójico que el valor y coraje que se necesita para hacer un Don Tancredo taurino les falta precisamente a los que lo realizan figuradamente.
     En ámbitos geográficos cercanos Sicilia (Italia) con los mismos objetivos de que nada cambie y que todo siga igual hacen practican lo que denominan el gatopardismo.
     En cualquier caso, a Einstein se le atribuye la frase de que si quieres obtener otros resultados haz cosas diferentes. En el fondo, es cuestión de voluntad y proponérselo. Solo que muchos tenemos aversión al cambio.

viernes, 25 de marzo de 2016

Buridan y su asno

Los días y las frases: el asno de buridan y reflexión en torno a la indecisión.
La indecisión del asno de buridan
La indecisión
Jean Buridan (s. XIV) fue un filósofo escolástico francés comentador del Estagirita y mundialmente conocido por el experimento mental (a los que tan aficionados era también Einstein) del asno. Fue discípulo de Guillermo de Ockham (el de la navaja del que prometo hablar) Finalmente ha pasado a la historia como la paradoja del asno de Buridan

La paradoja del asno de Buridan se suele enunciar de la siguiente manera: si se coloca a un asno ante dos montones de heno exactamente iguales y también a igual distancia, éste acaba muriéndose de hambre.

Explicación: ante dos estímulos de igual fuerza, el asno es incapaz de decidirse y ante esa duda indeterminante perece por inanición, a pesar de tener alimento al alcance.

La indecisión, la incapacidad de decidir, de decidir la mejor opción (véase Aristóteles) lleva a la parálisis...y la vida es práxis, acción. Problema de difícil solución... el no decidirnos puede ser la peor opción (la que lleva a la muerte).

Shakespeare también habló sobre la indecisión: el ser o no ser hamletiano.

Otro grande que también habló de los asnos fue Heráclito: el asno prefiere la paja al oro. Pero ese ya es otro tema.

Con su gran y admirada maestría, Cela, publicó, en 1983, un artículo sobre el tema del asno de Buridan. Leyéndolo creo, ahora, innecesario haber escrito esta entrada...

sábado, 16 de enero de 2016

La ley se acata, ¿pero no se cumple?

Los días y las frases: Acátese, pero no se cumpla. Expresión de los virreyes.

la ley se acata pero no se cumple
El virrey del Perú
Es un tema que puede parecer de actualidad, pero que ya se planteaba en la época de los virreinados españoles en sudamérica (siglos XV - XIX).

También está recogido en los antiguos fueros navarros como el derecho de sobrecarta o pase foral mediante el cual y se invocaba siempre que alguna ley iba en contra de los fueros

Pero lo que interesa es comentar el caso de los virreyes, con su inmenso poder y su lejanía de la metrópoli. El virrey (viesorrey antiguamente) estaba ─etimologícamente─ en lugar de, que hace las veces del rey. El rey ante la lejanía no tenia otra alternativa que delegar sus poderes para administrar el territorio colonial, ultramarino. 

En un contexto de soledad, lejanía, ambición de poder... unida a la imposibilidad real de imponer el cumplimiento de la ley, la coerción surgía la paradójica expresión «acátese, pero no se cumpla».  

Acatar (de catar, mirar) significa aceptar, pero aceptar no implica necesariamente cumplir.

Los virreyes conocían la realidad de su territorio y con cierto criterio autónomo sabían si convenía aplicar o no una ley, lo bueno en la metrópoli podía no serlo en la colonia para el bien del imperio.

Así estaban las cosas y, de bien seguro, el rey transigía. Básicamente en eso consisten las relaciones de poder o, si se prefiere,  la política.