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domingo, 10 de enero de 2016

¿Las bicicletas son para la revolución?

Los días y las frases: las bicicletas y las revoluciones; reflexiones en torno a estos temas. Bicicletas para la revolución
Cuando una misma frase se atribuye a varias personas es posiblemente apócrifa ─e interesada, otra vez hasta el Diablo cita las Escrituras si le benefician─. Esta frase «Las revoluciones son como las bicicletas, si dejas de pedalear te caes» se le atribuye a Lenin, bolchevique padre de la revolución soviética del 1917, pero también al latino Fidel Castro, líder de la revolución cubana y autor de muchos eslóganes revolucionarios...


La estrategia de pedalear sin parar  en busca de la meta (revolucionaria o no) busca, entre otras cosas, entretener a los revolucionarios para que así no caigan en la tentación, no se atrevan al Sapere Aude y continuar subordinados a su fe en el líder.

La invención de la bicicleta con pedales se le atribuye a un escocés en 1839, Kirkpatrick Macmillan. Los escoceses también han tratado de hacer una revolución en el siglo XXI, sin éxito...

En bicicleta se va más deprisa que andando, si bien las prisas no son buenas y si quieres llegar lejos, más que dar pedales, debes ir lento.

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Tienes la fe del carbonero?

Los días y la frases: La fe del carbonero
La fe del carbonero
Humilde oficio de carbonero
Hoy en día muchos tienen la fe del carbonero: bien porque necesitan creen en algo en su desesperación o bien porque se dejan arrastrar por la comodidad del no tener que pensar, de conformarse, y de tener un carácter enteco.


       Profesan una fe laica incuestionable e inquebrantable, lo que se denomina fideísmo. Son más aquellos que hoy en día ignoran las razones y sostienen que pueden llegar al conocimiento a través de la fe y no de la razón, que no es necesario razonar para creer, porque ya otros antes les han hecho el favor. Y acaban entrando en una lógica circular, improductiva y sin escapatoria.  

     Se cree en algo por fe y por fe se cree en algo. Y por esa fe profesada al nuevo líder remedo de un dios menor.

    Se cuenta que la frase proviene de una anécdota de un obispo de Ávila del siglo XV llamado el tostado que mantenía unas opiniones un poco atrevidas para la época. En su lecho de muerte ante el confesor que le preguntaba por su fe cristiana le acabó confesando: Yo, ¡como el carbonero! El carbonero aludido por él era muy conocido en Ávila. Se cuenta que, en cierta ocasión, le preguntaron: -¿Tú en qué crees? -En lo que cree la Santa Iglesia. -¿Y qué cree la Iglesia? -Lo que yo creo. -Pero ¿qué crees tú? -Lo que cree la Iglesia...entrando en bucle.

     Actualmente, la frase se utiliza para referirse al tipo de fe que ignora las razones e incluso las evidencias.

      Tener la fe del carbonero supone renunciar a ser adulto, a cuestionarse y cuestionar las creencias, es decir, renunciar pensar por uno mismo, a ser adulto, en definitiva, en atreverse a pensar.