Entrada destacada:

¿Cumple este blog con la ley de Zipf?

Los días y las frases: la ley de zipf aplicada a bloggs. George Kingsley Zipf fue un lingüista norteamericano de mediados del sigl...

Mostrando entradas con la etiqueta Newton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Newton. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de diciembre de 2019

Eres un erudito ¿a la violeta?

Los días y las frases: erudito a la violeta.
erudito a la violeta qué significaEn todas las épocas, el hombre siempre ha tratado de aparentar más de lo que es y presumir precisamente de sus carencias. Sus conocimientos no pasan de ser una fina capa de barniz, aplicada rápidamente tan solo con el fin estético de embellecer la rusticiad que les subyace. 

Así, los eruditos etimológicamente -- Ex-rudis-- tratan de expulsar aquello de rudo y tosco que todos tenemos, de desbastarnos. Pero, estos otros, los eruditos a la violeta, no. Éstos lo que tratan es tan solo de disimularlo, ahorrándose el esfuerzo del estudio y aplicación a las ciencias y letras.

En plena Ilustración, allá por el siglo XVIII, después de la culminación de todos los esfuerzos científicos que se habían realizado desde el Renacimiento, Newton había descubierto la ley de la Gravedad, parecía que la ciencia con su método todo lo podía... y en todas las cortes se impuso como moda ese deseo de conocer y de organizar tertulias científicas, y en muchas de ellas aparecieron unos falsos eruditos, los denominados eruditos a la violeta. (RAE:  Hombre que solo tiene una tintura superficial de ciencias y artes.) El tinte violeta o púrpura es uno de los más antiguos que se conocen ya comercializado por los fenicios. La procedencia de ese tinte está en la baba de ciertas caracoles marinos. 

A los eruditos a la violeta se les cala rápido, sobre todo por la contundencia y seguridad con la que pronuncian sus afirmaciones categóricas. Tanto es así, que ya en la época eran motivo de burla como el libro que José Cadalso publicó en 1772 una obra satírica que tituló Los eruditos a la violeta O Curso completo de todas las ciencias dividido en siete lecciones para los siete días de la semana y ya en la portada da en el clavo al decir que lo «publica en obsequio de los que pretenden saber mucho, estudiando poco». Aquí se puede leer el libro que no tiene desperdició y es plenamente actual, basta ver cualquier tertulia en un medio de comunicación para darse cuenta. 

Ya sabemos cómo acabó ese sueño ilustrado de confianza plena en la razón humana. En cualquier caso no está de más desconfiar de los que saben (o creen saber) de todo porque no son más que personas aquejadas del efecto Dunning-Kruger...


domingo, 16 de septiembre de 2018

Método Jericó

Los días y las frases: Método Jericó. Qué es
Método JericóJericó, la ciudad bíblica situada en Cisjordania (es decir, en la ribera occidental del río Jordán), estaba defendida por unos muros inexpugnables. Sin embargo, esos muros fueron derribados. 


Veamos la historia bíblica: Jossué condujo a los israelitas en busca de su Tierra Prometida, hasta encontrarse con la ciudad de Jericó, último obstáculo para conquistar los valles fértiles del Jordán. La sitiaron durante largo tiempo, pero sus defensas les eran inexpugnables. Sin embargo como sabemos, Jehová, estaba del lado de los israelitas y en una revelación le dijo a Jossué: "Durante siete días den vueltas alrededor de la muralla tocando los cuernos. El séptimo día a la séptima vuelta, los muros caerán".  Como así efectivamente sucedió --supongo que por resonancia--. 

Nuestro gran filósofo, José Ortega y Gasset (1883-1955) describió el Método Jericó para resolver problemas, no tan solo filosóficos. También le denominó método de series dialécticas. Básicamente consiste en aproximarse a los problemas sucesivamente, en espiral, oblicuamente, poco a poco, dándole vueltas y más vueltas, con paciencia, como los israelitas alrededor del muro. Observando las murallas desde todos los ángulos, desde todas las perspectivas y escorzos. Seguro que tras mucho cavilar, podremos encontrar una solución. Y habremos evitado la fuerza bruta de un ataque frontal. La mejor forma de solucionar los problemas es madurarlos lentamente, macerarlos, dormirlos (donde el subconsciente y el pensamiento difuso juegan un gran papel)  hasta que surge la chispa y de repente se encuentra la solución. 

Los casos de descubrimientos científicos realizados de esta manera son abundantes, el Eureka de Arquímedes o la manzana de Newton son dos de los más famosos.