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viernes, 29 de enero de 2016

La victoria tiene cien padres, la derrota es huérfana

Los días y las frases: La victoria tiene cien padres, la derrota es huérfana.

la victoria tiene cien padres
Napoleón en la estepa rusa 


Napoleón con su  visión agudísma lo dijo: «la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana». Pero en muchos ámbitos la frase se atribuye a Kennedy.


Cierto es que John Fitzgerald Kennedy fue quién la popularizó en el ámbito norteamericano. Era un político bastante ignorante y atribuyó la frase a un antiguo refrán, literalmente dijo «Hay un antiguo refrán sobre cómo la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana.»

Pero en realidad fue Napoleón Bonaparte quien sentenció, en 1807 tras la Paz de Tilsit con los rusos, que la victoria tenía cien padres pero que la derrota es huérfana.

Tiempo después y tras muchas vicisitudes, Napoleón sucumbió en Waterloo; fue una amarga derrota que él asumió personalmente.

La diosa de la Victoria para los griegos era Niké, se la representaba alada, es decir, con capacidad para volar, para elevarse por encima del resto: en ese consiste la victoria, en elevarse por encima de los demás...Y la derrota en todo lo contrario, en hundirse más.

lunes, 5 de octubre de 2015

Ellos juegan al ajedrez, nosotros al póquer.



Ellos juegan al ajedrez, nosotros al póquer.Kennedy pronunció la frase en un discurso sobre la guerra fría, refiriéndose a la Unión Soviética. En ella se resumen dos formas de entender las estrategias en los juegos.

El ajedrez es más reflexivo: hay que anticipar, planificar. Las condiciones de iniciales del juego son prácticamente iguales: el azar influye escasamente. Las partidas son largas, pueden durar días y exigen una gran concentración.

El póquer es más impulsivo: juega con el azar y el dinero, permite los faroles. Es lo que se denomina un juego de envite. Las partidas son cortas y requieren saber dominar los nervios y tomar decisiones rápidas.

En ambos casos, se debe pensar en qué está pensando el oponente y ocultar que es lo que se está pensando al oponente. Y, desafiar o aceptar su desafío.