Kennedy pronunció la frase en un discurso sobre la guerra fría, refiriéndose a la Unión Soviética. En ella se resumen dos formas de entender las
estrategias en los
juegos.
El ajedrez es más reflexivo: hay que anticipar, planificar. Las condiciones de iniciales del juego son prácticamente iguales: el azar influye escasamente. Las partidas son largas, pueden durar días y exigen una gran concentración.
El
póquer es más impulsivo: juega con el
azar y el dinero, permite los faroles. Es lo que se denomina un juego de envite. Las partidas son cortas y requieren saber dominar los nervios y tomar decisiones rápidas.
En ambos casos, se debe pensar en qué está pensando el
oponente y ocultar que es lo que se está pensando al
oponente. Y, desafiar o aceptar su
desafío.