| Alberto Durero, Cuatro libros de las proporciones del cuerpo humano, [1528] |
Publio Terencio Africano (siglo II a.C.) comediografo latino escribió en una de sus comedias: «Homo sum; humani nihil a me alienum puto.». Que traducido, más o menos, es «Hombre soy; nada humano me es ajeno.»
Esta frase fue pronunciada por el personaje de su comedia Cremes para justificar su intromisión en una conversación ajena.
Karl Marx, el filósofo que quedó diluido por la política, hizo de esta frase su máxima: nada humano me es ajeno. Pero no en el sentido de la intromisión sino de solidaridad y compromiso ético con la humanidad.
Esta confesión se la hizo a sus hijas contestando al famoso test de Proust (inventado por ellas) cual era su máxima (doctrina para dirigir las acciones morales). Para su lema (que hacer referencia al comportamiento en términos más generales) escogió: «De omnibus dubitandum» (Se debe dudar de todo). No en vano Ricoeur lo catalogó ─junto con Nietzsche y Freud─ como uno de los filósofos de la sospecha del siglo XIX.
Aquí se puede consultar todo el cuestionario de Marx, interesante pero no sorprendente.
Esta frase fue pronunciada por el personaje de su comedia Cremes para justificar su intromisión en una conversación ajena.
Karl Marx, el filósofo que quedó diluido por la política, hizo de esta frase su máxima: nada humano me es ajeno. Pero no en el sentido de la intromisión sino de solidaridad y compromiso ético con la humanidad.
Esta confesión se la hizo a sus hijas contestando al famoso test de Proust (inventado por ellas) cual era su máxima (doctrina para dirigir las acciones morales). Para su lema (que hacer referencia al comportamiento en términos más generales) escogió: «De omnibus dubitandum» (Se debe dudar de todo). No en vano Ricoeur lo catalogó ─junto con Nietzsche y Freud─ como uno de los filósofos de la sospecha del siglo XIX.
Aquí se puede consultar todo el cuestionario de Marx, interesante pero no sorprendente.
